Archivo de la Categoria ‘Comunicacion Organizacional’

Comunicación Interna en contextos de crisis

Jueves, Mayo 28th, 2009

    Muchas veces relegada o directamente menospreciada, la Comunicación Interna es el eje articulador de una organización, la estructura que puede definir el éxito o el fracaso de una iniciativa.
    Según Françoise Eldin, la comunicación posibilita el funcionamiento de los grupos, ya que:

- Permite el cumplimiento de la tarea, por el intercambio de informaciones y puntos de vista
- Favorece la cohesión y el sentido de partencia al grupo, creando asociaciones positivas con respecto a los miembros y a la tarea a realizar.
- Valoriza al grupo y afirma su presencia frente a la sociedad y otros grupos
- Consolida y estabiliza estructuras socioculturales

    Vista desde esta perspectiva, es evidente la necesidad de una gestión estratégica de la Comunicación Interna; ahora bien, en que consiste esa gestión concretamente?
    En primer lugar es necesario observar atentamente el funcionamiento de la organización, para determinar cuales son las líneas reales por las que se mueven los mensajes en su interior. Si bien la mayoría de las empresas e instituciones, por más pequeñas que sean, tienen una estructura jerárquica que determina los flujos teóricos de información, en la realidad son las estructuras informales las que determinan los modos reales de comunicarse.
    Por ejemplo, si dos personas de diferentes áreas tienen una buena relación a nivel personal, es muy probable que crucen información sobre sus campos respectivos, así como también es posible que colaboren de manera más rápida y entusiasta que con el resto de la organización. A la inversa, una mala relación entre las mismas personas, seguramente dificultará el desempeño laboral, demorando las colaboraciones, poniendo trabas ante las dificultades más pequeñas o simplemente ocultando información necesaria.
    Un ajuste en la estructura de comunicación puede ayudar a resolver los problemas o aprovechar las ventajas para capitalizar resultados.
    Una vez reconocida la estructura, será posible corregir los problemas y aprovechar mejor los aciertos, a través de los medios que resulten necesarios.
    Volviendo al caso anterior, si detectáramos que la mala relación entre personas de dos áreas afecta al desempeño porque la información no circula como debiera, deberemos implementar canales formales, que sea posible controlar, evitando al mismo tiempo que para su uso sea necesaria una interacción fuerte entre estas personas, ya que de otra manera evitarían usarlos.
    Una vez que la estructura está funcionando adecuadamente, será necesario verificar que las personas reciban la información que necesitan y, a su vez, tengan la posibilidad de retroalimentar a la organización con los datos que derivan de su experiencia laboral y su entorno profesional y social.
    Esto es de suma importancia en cualquier área y rubro, ya que el personal siempre tendrá un contacto más cercano con ciertos aspectos de la empresa que sus directivos. En las empresas de servicios son, además de los encargados de hacerlo efectivo, los eslabones que nos unen al cliente y a la información de primera mano que se genera durante la prestación del servicio. En un comercio son los que definen la venta y los que conocen las objeciones al producto, tanto como las ventajas que ofrecen. En el sector productivo son los responsables de aplicar los procesos de calidad, el punto de vinculación con los sindicatos y por lo tanto, con la opinión pública.
    En un contexto económico como el de hoy, no es posible permitirse que esta información se pierda o circule sin control. Tampoco existe la empresa que pueda permitirse el lujo del silencio, ya que los vacíos informativos siempre terminan llenándose de una u otra manera y si no es la organización la encargada de completarlos, serán los rumores, los trascendidos o las opiniones sin fundamento.
    Este momento particular de crisis generalizada, demanda un esfuerzo adicional para quienes asumen la gestión estratégica de las comunicaciones en empresas o instituciones. El miedo y la incertidumbre aceleran el flujo de mensajes informales y la falta de información dispara toda clase de conjeturas, paralizando y desmotivando a la gente cuando mas se la necesita.
    Por esto es de vital importancia mantener a los miembros informados acerca del contexto, brindándoles explicaciones realistas y claras que les ayuden a comprender la situación. Pero por sobre todas las cosas, es importante establecer el diálogo sobre los planes de la organización para enfrentar el entorno, involucrándolos en la búsqueda de soluciones. De esta manera se crea compromiso con las metas planteadas, cohesión interna y mayor eficiencia en la aplicación de las acciones programadas.

La empresa y las relaciones con sus públicos

Jueves, Mayo 28th, 2009

    Si bien es notable el hecho de que las empresas no se desenvuelven aisladamente, es necesario traer a primer plano esta cuestión y ser concientes de ello en todo momento. La realidad de nuestra empresa, inserta en un entorno que la limita y le da posibilidades, nos obliga a desentrañar la relación compleja que guarda con sus públicos. Por ejemplo, es común perder de vista el hecho de que la empresa tiene diversos públicos y no uno solo. A menudo, cuando las comunicaciones que parten de la empresa no están estratégicamente desarrolladas por un profesional en la materia, se comete el error de comunicar un solo mensaje y de una sola forma, lo cual puede ser sumamente nocivo ya que las situaciones del contexto (a menudo, tampoco considerado) pueden hacer interpretar el mensaje de la forma equivocada.
    Para reducir inconvenientes, ya que sería imposible hablar de evitarlos con una seguridad absoluta, es necesario pensar cada discurso, teniendo en cuenta a quién va dirigido y los contextos en los que se desenvuelve la empresa y sus públicos. Para esto es necesario saber a quién nos estamos dirigiendo.
    Cuando hablamos de públicos nos referimos a todas aquellas personas que se relacionan con la empresa.   El agrupamiento o segmentación del público de una empresa no es de existencia real, sino que es una conceptualización hecha a los fines de efectivizar las relaciones y los mensajes. Daniel Scheinson en su libro titulado “Comunicación Estratégica”, propone llamar vínculo institucional a todas estas relaciones como una generalización que permitirá plantear las líneas de acción de una estrategia comunicativa basada en el tipo de relación que se pretende con el público.
    “El vínculo es una estructura dinámica y en continuo movimiento; la relación que mantienen dos personas no siempre es la misma. Cambian las personas, sus aspiraciones, sus objetivos y el contexto en el que esta relación se mantiene. Todos estos cambios hacen que la relación se modifique. De igual modo sucede en el vínculo institucional.” Por eso, como dijimos más arriba, mientras más claros tenga una empresa las características, necesidades y entorno de sus públicos, más efectivas serán las relaciones y las comunicaciones para con estos.  En palabras del mismo Scheinson “Cada público tiene necesidades, expectativas y lenguajes propios; esto implica la elaboración de una mezcla de medios y mensajes, ya que resultará absolutamente ineficaz el uso de un mismo lenguaje para todos los públicos.”
    Entonces, hay que saber a quién se está dirigiendo la empresa (y a quién se quiere dirigir), conocer sus necesidades e intereses y allí donde coincidan con los de la empresa, armonizar el vínculo para efectivizar las comunicaciones en pos de los objetivos de la empresa.

¿Que hace un Comunicador en la organización?

Martes, Marzo 17th, 2009

La Comunicación como ciencia lleva más de seis décadas de desarrollo y, sin embargo, quienes nos dedicamos a aplicarla en el ámbito institucional, aun notamos que nuestro espacio de acción resulta difuso para muchos.
Es por eso que intentaremos aclarar algunas nociones acerca de nuestra figura profesional.

Las organizaciones, como sistemas que interactúan entre si y con distintas personas y grupos sociales, producen y envían, en forma permanente, diversos mensajes. Algunos de estos son conscientes y voluntarios, pero también, a través de sus actuaciones, de sus relaciones humanas y públicas, de sus productos y servicios, se filtran gran cantidad de mensajes involuntarios que afectan directamente a la proyección de su imagen.
Si analizamos la comunicación desde este punto de vista, no hay institución, pequeña o grande, pública o privada, que no comunique. Es imposible mantenerse al margen de esta dinámica que atraviesa cada uno de los componentes y sectores de la organización, tanto hacia fuera como hacia el interior.

Y es precisamente éste el espacio de acción del Comunicador Institucional: gestionar los mensajes que circulan en los distintos niveles y entre diferentes públicos, para evitar que se filtren la menor cantidad posible de significados contrarios a la imagen que se desea proyectar.
En el interior de la institución, el comunicador analiza los circuitos formales y los informales por donde circulan los mensajes, para hacer que la información llegue a todas las personas de manera eficiente. Pero además trabaja sobre las relaciones humanas y la cultura corporativa, para mantener la motivación del grupo y el compromiso individual, lo que permite que cada persona pueda aportar lo mejor de si, colaborando a su crecimiento profesional y personal.

Hacia el exterior, estudia los distintos públicos, para optimizar los canales y mantener la coherencia entre los distintos mensajes, lo que permite aprovechar mejor los recursos disponibles.
Se ocupa de las relaciones con la prensa, los clientes, accionistas y los grupos sociales que se vinculan a la actividad de la organización, seleccionando y presentando de manera apropiada la información que cada uno de ellos necesita, a través de los medios mas adecuados.
Además analiza en forma permanente los cambios y tendencias en la sociedad y la manera en que la competencia responde a ellos, para prever posibles oportunidades o problemas y dar una respuesta integral.

Vista de esta manera, su tarea es la de un estratega que, alineado con los objetivos de la organización, gestiona los mensajes a todo nivel para proteger el activo más valioso: la imagen.

Según Joan Costa, el reconocido comunicólogo catalán “…lo sepan o no, lo quieran o no, todas las empresas desarrollan una determinada cultura, ejercen diferentes modos de relacionarse y de comunicar, y proyectan hacia fuera una determinada imagen. No se pueden suprimir. Por tanto, no hay posibilidad de elegir. Hay aquí una falsa alternativa de principio. Pero sí cabe una decisión crucial: o se deja que estos elementos se produzcan libremente al azar, o se canalizan y se los convierte en herramientas fuertes de la estrategia… Ser o no ser. Es una cuestión de todo o nada. La empresa no tiene, en realidad, libertad de elección.” *

*COSTA, Joan - Imagen corporativa en el siglo XXI

Comunicación Institucional y Marketing

Lunes, Febrero 16th, 2009

Convergencia fundamental para un Plan Estratégico de Comunicación Institucional

    Existe en varios círculos académicos y laborarles, la creencia de que la Comunicación Institucional y el Marketing son dos cosas distintas, cuando en realidad van de la mano.  El Marketing es, hoy en día, una herramienta que no puede faltar en un Plan Integral de Comunicación Institucional.  Según la definición de la Asociación Argentina de Marketing “el Marketing es la ciencia socioeconómica que estudia las relaciones de intercambio, entre consumidores y productores de bienes servicios e ideas, desarrollando procesos, modelos y herramientas, para la satisfacción de necesidades y deseos con el fin de crear valor para las partes.” Se trata entonces de conocer al consumidor de nuestros productos y servicios y la forma en la que se relacionan con las empresas, así como la manera en que hacen uso o consumen dichos bienes. Esto consolida la base para un adecuado desarrollo comunicacional integral, e incluso para decisiones políticas con respecto a la producción o al futuro de la empresa.

    No obstante esto no es suficiente para armar un plan de comunicación institucional, debemos además, conjugar otras variables para que nuestros esfuerzos se canalicen hacia una misma dirección y sean más efectivos. Debemos considerar a nuestra competencia, conocer el macro contexto en el cual se desenvuelve nuestra empresa (económico, político, tecnológico, etc.) y también el micro contexto como otras instituciones, el lugar donde se emplaza la empresa, el impacto que tiene, etc.
    Otra variable fundamental que se necesita tener sumamente clara, y que aunque parezca increíble muchos proyectos de comunicación no contemplan como deberían, son los objetivos y políticas de la empresa. En primer lugar, esto nos va a permitir delimitar y conocer a nuestro público a través de los estudios de marketing. En segundo lugar, las comunicaciones institucionales, no pueden estar bien planteadas sin saber sobre quién es nuestro público (a quién van dirigidas) y qué se quiere obtener de él (cómo se le va a hablar para obtener los resultados que queremos). Conocer a los clientes resulta en que las comunicaciones sean más efectivas ya que podemos elegir las estrategias más adecuadas para entablar la relación con ellos.

    Ahora, ¿por qué insistimos en que las comunicaciones institucionales sean parte de un Plan de Comunicación Estratégico? En primer lugar, hablamos de un plan porque debemos poner en funcionamiento todas las herramientas para generar todas estas variables que mencionamos en los párrafos anteriores. Es necesario trazar ciertas líneas de trabajo para poder recoger de la manera más ordenada y eficiente posible estos insumos necesarios para llevar a cabo la Comunicación Institucional. Además, es menester dirigir todas las acciones de comunicación de la empresa hacia los mismos objetivos, para efectivizar cada una por sí y maximizar su efecto global, sobre todo sobre la imagen de la empresa. Por esto es además estratégico. En conclusión, partiendo una base de conocimientos (gracias al plan inicial) podemos dirigir todos nuestros esfuerzos en pos de los objetivos que buscamos, tomando las decisiones más óptimas y reduciendo al mínimo acciones comunicacionales que poco tienen que ver con los intereses de la empresa.

Cerrar el círculo

Martes, Enero 13th, 2009

Sugerencias interesantes llenándose de polvo en el buzón
Promociones que vencieron hace 6 meses y siguen en la página Web
Teléfonos de Atención al Cliente que nadie contesta
Carteles indicadores desactualizados que nos hacen dar vueltas inútilmente.

Todos hemos tenido alguna experiencia de este tipo, en nuestra interacción con distintas empresas e instituciones y sabemos que su efecto es decididamente negativo.
Cuando abrimos un canal de comunicación, debemos estar preparados para sostenerlo en el tiempo, dándole continuidad, actualización y también respondiendo a las nuevas demandas que genere.
Es por eso que estas fallas tal vez tengan que ver con una asignación de recursos o responsabilidades ineficiente, pero también se relacionan con un concepto lineal de la comunicación.

Si pensamos nuestros mensajes de cualquier tipo, como vectores que parten desde nosotros en una dirección determinada, entonces la comunicación pierde su carácter de proceso y su mayor riqueza: la retroalimentación.
Con esto decimos que un buzón de sugerencias, interno o externo, nos puede proveer de una gran variedad de miradas sobre nuestra organización, permitiéndonos detectar distintas oportunidades de mejora. Pero si nunca implementamos o tomamos en cuenta de alguna manera las sugerencias realizadas, los públicos percibirán que no valoramos su esfuerzo y simplemente dejarán de participar.

Un E-Mail de contacto, publicado en nuestra página Web, que no funciona o que nadie contesta, no solo nos hará perder posibles clientes, sino que generará incertidumbre y dudas sobre nuestra continuidad y eficiencia.
Tomando en cuenta estos factores, debemos estudiar cuidadosamente nuestras acciones de comunicación y no iniciar algo que no podemos sostener en el tiempo.
Puede sonar radical, pero si no estamos en condiciones de mantener un sitio Web actualizado, no deberíamos tenerlo y es preferible no tener un número de reclamos, antes que publicar un teléfono que nadie atiende, ofuscando mas todavía a nuestros clientes.

Esto no quiere decir que debemos contar con un ejército de personas, sólo para mantener los canales de comunicación en funcionamiento. Simplemente nos hace pensar la comunicación de manera estratégica, partiendo de una visión realista para coordinar acciones y medios hacia un fin común, aprovechando al máximo los recursos disponibles.
De esta manera, cuando debemos elegir entre diferentes alternativas, será de gran ayuda pensar en el retorno de información, la capacidad de respuesta, frecuencia de actualización, etc., como parámetros para tomar decisiones.
Será mucho mas provechosa para nosotros y nuestros públicos, aquella comunicación que se pueda gestionar apropiadamente, cerrando el circulo que nos vincula con los públicos y nos permite ofrecerles lo que verdaderamente necesitan.

Calidad como ventaja competitiva

Martes, Enero 13th, 2009

La comunicación es la herramienta empresarial que nos permite hacer efectiva la diferenciación con respecto a otras empresas, particularmente de la competencia. La forma óptima de hacer uso de este instrumento para conseguir los objetivos es realizar un análisis de la estructura de la empresa y los servicios o productos que brinda, indagar acerca de la competencia y determinar cuál o cuales son las características que nos diferencian de ellos. Cuál es el motivo por el cual el consumidor que nos elije, nos elije. Y, a partir de allí, coordinar todos nuestros esfuerzos para comunicar de manera efectiva eso.

Hay un atributo que viene marcando tendencia y que puede ser transversal a todo tipo de empresa. Estamos hablando de la tan preciada “calidad”. Trabajar las comunicaciones institucionales incluyendo este tipo de atributos suele resultar sumamente positivo por varios motivos. En primer lugar, porque nos va a exigir mayor compromiso con mejorar efectivamente nuestro servicio, ya que si logramos que la gente nos vea como una empresa de calidad, o la de mejor calidad en nuestro rubro, necesariamente tendremos que demostrarlo cuando consuman nuestros productos. Si el cliente no queda satisfecho con lo que encuentra va a ser muy difícil que vuelva. Y, aquí hay otro punto importante a tener en cuenta, y es que la satisfacción del cliente se logra también a través de cumplir con las expectativas que tenía previamente al uso del servicio. Lo importante es comunicar lo que la empresa hace, de una manera homogénea, clara y real y así se contribuye no sólo a captar nuevos clientes sino también a fidelizar a los que ya hicieron uso de los servicios o productos. Por supuesto no es lo único, ya que en principio debemos asegurarnos que lo que ofrecemos cubra la necesidad básica que en principio lo motivó a buscar nuestro producto o servicio.

  Trabajar con este atributo de calidad, nos brinda también ventajas con respecto a los empleados de la empresa ya que una comunicación que conlleve en su discurso básico un valor como éste, va a ayudar a  generar un mayor compromiso de los empleados con sus tareas y con la empresa. Ya que a través de la gestión de la comunicación interna se pule la filosofía y los valores empresariales, también ayuda a generar un clima positivo puliendo la filosofía de trabajo y los valores de la empresa.

Una Voz en el Desierto

Lunes, Diciembre 1st, 2008

 

En tiempos de incertidumbre es común que las empresas se vuelvan cautelosas en cuanto a sus gastos e inversiones y, frecuentemente, el presupuesto de Comunicación y Marketing es uno de los primeros en sufrir el ajuste.

Ahora bien, esto no quiere decir que la empresa “deje de comunicar”, cosa que es simplemente imposible, sino que reduce sus acciones o directamente las elimina.  Pero este  “silencio corporativo” también dice cosas a sus públicos, la mayoría, negativas.

 

¿Por que?  Principalmente porque la comunicación es lo que vincula a una organización con sus públicos (internos o externos), y sabemos que es un problema grave perder ese nexo. 

Pero además, el silencio genera inquietud y deja vacante un espacio comunicacional que se llena con contenidos que no podemos controlar: Información de los medios, presencia de la competencia, rumores, etc.

Recordando la antigua sabiduría de la cultura china, pensemos que la crisis puede ser una oportunidad para reordenarnos, reagrupar fuerzas y aprovechar estratégicamente las comunicaciones.

 

Estas son solo algunas de las razones para comunicar en tiempos de crisis:

 

-          Conservar sus clientes

 

Nuestros clientes, ante el temor de ver disminuido su poder adquisitivo, probablemente generarán sus propias estrategias de adaptación, reduciendo el volumen de compras o buscando alternativas de consumo. 

Ofrecerles alternativas, facilidades o beneficio adaptados a la situación, o simplemente recordarles que seguimos ahí, serán maneras de evitar que nos cambien por otras marcas o dejen de consumir nuestro producto o servicio.

 

-          Potenciar sus recursos humanos

 

Es una excelente idea aprovechar la merma en el ritmo de trabajo para llevar adelante las actividades que habitualmente no podemos hacer por cuestiones de tiempo, como capacitación de personal, planificación o evaluación de nuestras comunicaciones internas.

Esto nos permitirá fortalecer la estructura interna para responder rápida y eficazmente a cualquier oportunidad de crecimiento y además brindará tranquilidad y seguridad a nuestros RRHH, reforzando el compromiso con la organización.

 

-          Destacarse con menos esfuerzo

 

Está muy claro que hoy en día, la saturación publicitaria es uno de los inconvenientes más difíciles de sortear, a la hora de llegar a nuestros públicos. 

La retracción de las demás empresas despeja el campo y nos da la posibilidad de obtener un impacto mayor, sea a nivel publicitario o a través de diferentes acciones comunicacionales.

 

-          Aumentar la percepción de valor

 

Del punto anterior se desprende además que, en un contexto de cautela general, las acciones realizadas generarán una percepción de mayor valor con el mismo costo.

Seguramente nuestros públicos sabrán apreciar el esfuerzo que significa realizar un evento, enviar un catálogo o lanzar una campaña, en un contexto de retracción general y esto trasladará valores positivos hacia nuestro producto o servicio.

 

-          Costos más bajos

 

No solo es posible realizar acciones generando una mayor percepción de valor, sino que además se pueden conseguir acuerdos y beneficios especiales en medios, servicios y otros proveedores del rubro.

Otra alternativa interesante es la generación de alianzas con otras marcas o proveedores, para trasladar beneficios especiales a nuestros clientes u obtenerlos nosotros mismos.

 

-          Proyectar continuidad

 

Mantener la presencia de nuestra marca en tiempos de crisis o recesión, habla de nuestra continuidad como empresa y de la capacidad de sostenernos a lo largo del tiempo.

Esto genera una confianza que se traslada a los consumidores, ávidos de señales de permanencia en un contexto de incertidumbre y dudas.

 

-          Transmitir fortaleza y solidez

 

En definitiva, mantener la comunicación con nuestros públicos, nos brinda una gran oportunidad de consolidar nuestra marca y nuestra empresa, en tiempos de inestabilidad.

La permanencia transmite solidez porque le dice a proveedores, clientes, empleados, stakeholders, competidores y a la sociedad en general, que nuestro proyecto es capaz de superar el contexto, que somos fuertes y que nuestra voz se eleva por encima de las circunstancias, para guiarlos hacia el futuro.

 

Comunicación y Posicionamiento

Jueves, Noviembre 20th, 2008

La realidad de los mercados va mutando con el paso del tiempo debido a diversos factores que terminan modificando los patrones de consumo. Las tecnologías disponibles generan hoy, en el consumidor, una suerte de saturación que se da en dos sentidos: primero, existe un bombardeo irracional de imágenes y publicidades que sobreestimulan al consumidor en cada actividad que hace  (y, disminuye su efecto); y, por el otro, se han multiplicado la cantidad de marcas que encontramos.

Esta realidad provoca que sea necesaria la continua actualización en las formas de comunicación y sus herramientas. Sin embargo, hay un concepto que no parece quedar chico nunca, el de posicionamiento.

Este concepto acuñado por Al Ries y Max Trout se refiere al lugar que ocupa la marca en la mente del consumidor. Lo principal es lograr que la marca sea reconocida por el consumidor, que ocupe un lugar. Luego, hay que trabajar para que esté en primer lugar, en que sea la primera opción a elegir en el momento de la compra.

Trabajar con esta línea como guía de acción es importante ya que las tendencias del mercado han despertado la necesidad de destacar nuestra marca para que los consumidores las elijan antes que a otras, que cada vez hay más. La marca que no se posiciona, desaparece.

Lo más importante para lograr el posicionamiento de una marca, y que tal vez parezca obvio, pero sin embargo se pierde de vista muy a menudo, es que se deben realizar todas las acciones publicitarias, de marketing y promoción en una misma dirección. Por eso, es fundamental trabajar partiendo del desarrollo comunicacional de un concepto que definirá las líneas de acción.

Cuando nos referimos a todas las acciones, realmente hay que tratar de ser lo más inclusivo posible. Un punto importante sobre el que a menudo no se trabaja es el personal de la empresa. Es importantísimo capacitar a todo el personal (sobretodo el que está en contacto directo con el cliente), ya que no sólo son parte de la comunicación de la marca, sino que muchas veces son el factor que va a determinar que el cliente vuelva. Las formas de trabajar con los recursos humanos deben ser ajustados a cada empresa, pero las capacitaciones, en ventas y sobre los productos o servicios que brinda, jornadas de motivación, programas de incentvos, son algunas de las formas que son útiles.

Esto tiene que ver con una tendencia que ya impera nuestra forma de consumo y que tiene que ver con aportar valor al consumidor y generar experiencias y sensaciones que van más allá del producto o servicio.

¿Comunicar es cosa de grandes?

Sábado, Octubre 4th, 2008

Hace casi treinta años, Paul Watzlawick declaraba, en su famoso axioma, que es imposible no comunicar,  es decir que aunque no sea de forma voluntaria o conciente, todas nuestras acciones dicen algo de nosotros y por consiguiente, de nuestra empresa.  Ahora bien:  ¿Cómo lo estamos haciendo?

 

Es común pensar que las estrategias de comunicación tienen que ver con grandes pautas en medios y que demandan altísimas inversiones para lograr resultados.

Si bien esto es cierto cuando hablamos de grandes empresas y mercados masivos, existen otras alternativas.

 

Cada empresa, sin importar su facturación o los volúmenes de producción o la cantidad de clientes, entabla relaciones con múltiples públicos.  Estas relaciones llevan implícitos medios y maneras de comunicarse que pueden ser aprovechadas para posicionar su marca y dar a conocer sus productos o servicios.

Por supuesto que para obtener los mejores frutos de estos mensajes y acciones es necesario tener en cuenta algunas pautas.

 

En primer lugar, y pese a que parezca obvio, saber precisamente que queremos decir y elegir una manera clara y sintética de decirlo.

 

Además es necesario sostener este concepto en el tiempo y en los diferentes medios, ya que esta coherencia hace que un mensaje refuerce el impacto de otro, economizando recursos.

 

En esta tarea, es fundamental involucrar a las personas que forman parte de la empresa, quienes son sus portavoces en el exterior y los encargados de concretar ese concepto en el interior.

 

La gestión de estos factores ofrece un equilibrio delicado, pero perfectamente posible si pensamos la comunicación de manera estratégica, con una mirada amplia y una ejecución creativa.

Como en muchos otros aspectos de la vida, aquí no es el tamaño lo que importa, sino la visión, porque comunicar es cosa de grandes ideas, aun en las empresas mas pequeñas.

¿Hasta dónde se involucra la comunicación en el proceso laboral?

Miércoles, Julio 16th, 2008

   La comunicación per se está presente en todas las actividades que el ser humano desarrolla. Es una característica que no se puede suspender en ningún momento ya que nos desenvolvemos comunicacionalmente desde que nacemos, aunque de distintas maneras y con distintos objetivos, claro está.

 

   Por eso, desde el momento en que ingresamos en una empresa, organización o grupo de trabajo nos estamos desenvolviendo a través de la comunicación.  Si bien hay distintos aspectos que desarrollamos cuando trabajamos, es imprescindible que la comunicación sea fluida para que todas las fuerzas involucradas trabajen en sinergia hacia los objetivos comunes. Ya que la comunicación es una actividad inmanente e inseparable del ser humano es nuestro desafío como comunicadores canalizar las cualidades de los empleados en un proceso rentable para la empresa y satisfactorio para las personas implicadas. Para ello es necesario concientizar a todos los que forman parte de una empresa acerca de la importancia en las formas de comunicar y ayudarlos a depurar lo que es pertinente comunicar.

 

   Si bien cada empresa tiene sus particularidades y es necesario diseñar un plan de comunicación para cada realidad, hay ciertas pautas que sirven de guía para que tengan los efectos deseados. En primer lugar, debemos evitar que las comunicaciones sean confusas para nuestros interlocutores para evitar equivocaciones y para que las tareas sean cumplidas optimizando los distintos recursos. Además, si una comunicación no es clara y genera un error en el proceso, se tiene que volver a empezar, lo cual desgasta a las personas y genera una pérdida de tiempo (para las personas y para la empresa): las comunicaciones deben ser claras. La formalización de los procesos comunicacionales contribuyen a que las informaciones fluyan correctamente. Asimismo, la pertinencia del momento en que se realizan es de suma importancia para evitar la pérdida de tiempo y el desgaste que mencionamos: las comunicaciones deben ser hechas en tiempo y forma.

 

   Los aportes desde lo comunicacional al proceso laboral ofrecen ventajas en dos vías, y eso es lo que tiene de interesante: hacia los objetivos de la empresa y hacia los de los empleados. Efectiviza el resultado de las actividades productivas y genera a los empleados comodidad y satisfacción (que de nuevo inciden en el buen rendimiento laboral).

 

   Por eso, tenemos la certeza de que la comunicación interviene en el trabajo desde el inicio hasta el final y es una herramienta que todos tenemos aunque no siempre aprovechamos.