Archive for Junio, 2008

Las Relaciones Públicas Internas de la Organización

Viernes, Junio 27th, 2008

Este interesantísimo trabajo nos llega desde Colombia. Su autor, Ariel Jiménez Gil, es un colega con amplia experiencia en Relaciones Públicas y Comunicación Interna y creemos que su aporte es muy valioso.
¡Gracias Ariel!

Las Relaciones Públicas Internas de la Organización

 

Por. C.S. Ariel Jiménez Gil*

 

Siempre hemos escuchado hablar de las Relaciones Públicas con los usuarios o consumidores de nuestros productos, también hemos participado de estrategias relacionales con los medios masivos de comunicación, hemos sido testigos en muchas ocasiones cómo se realizan actividades de lobby y cabildeo con organizaciones y estamentos políticos, estatales y sociales o hemos realizado  o gestionado patrocinios a certámenes de alto impacto para los públicos externos.

 

Todo esto es real y son relacionas públicas, pero ¿Por qué se utiliza tan poco este tipo de estrategias coherentes y poco menos, se desarrollan programas de relaciones públicas en el interior de las organizaciones? Desde luego algunas de estas acciones se ejecutan dentro de las fronteras corporativas, pero rara vez partiendo de un plan o una estrategia que responda a unas necesidades particulares y precisas. Ítalo Pizzolante, consultor venezolano que tuve la oportunidad de conocer en Bogotá en 2004, confirma con contundencia la trascendencia de las relaciones públicas para los empleados de la empresa. “Es común subestimar el recurso interno, privilegiando a públicos externos a la empresa, creyendo que es posible construir buena imagen sin antes vigorizar la identidad de la empresa, reforzando así su cultura corporativa” (1).

 

En una publicación de 1961, escrita en los 50,  ya se establecía claramente la importancia de controlar las relaciones internas de una empresa. Dentro de los públicos objetivo planteaba directamente a los “Empleados actuales y (e incluso) potenciales -el trabajo y sus organizaciones, estudiantes, desempleo y sus representantes-”. También describe que “un negocio vigoroso sólo puede crecer si se eliminan los obstáculos que se oponen a sus crecimiento y que aparecen junto con las actitudes poco amigables dentro de una comunidad”. Además afirmaba que las RRPP cubrían, de forma especial, los espacios que la publicidad y las acciones comerciales no ocupaban dentro de la opinión pública (2).

 

Particularidades

 

El término “públicas” se ha comprendido desde la perspectiva popular, desde el significado común que se le ha dado a lo público. Se escucha recurrentemente que los asuntos públicos son los hechos visibles a todo el mundo. Pero esto no es así, lo público no deja de ser público por no ser de uso y conocimiento común; tampoco lo público se limita a un interés que es general, y mucho menos lo público se reduce a lo estatal o gubernamental.

 

Mirándolo desde un sentido amplio, lo público es todo lo que afecta por lo menos a un grupo de interés; incluso a un individuo que determinamos y caracterizamos como estratégico e importante por los intereses que compartimos y otras particularidades sociales, empresariales, políticas, laborales, normativas y otras que son comúnmente valoradas.

 

En el interior

 

Las organizaciones como cuerpo (Corporativo) están compuestas por diferentes áreas (Órganos) y personas con características e intereses específicos, con vínculos profesionales y personales, materializados en una interdependencia laboral y económica que tienen efectos directos en la vida familiar. Pero la unión contractual entre las partes no es suficiente para mantener unas relaciones óptimas y duraderas para garantizar un eficiente funcionamiento y un clima organizacional acogedor y productivo.

 

Las empresas en su interior están habitadas e impulsadas por individuos sociales que necesitan establecer relaciones sanas, amables, agradables y por supuesto afectivas. Es imposible obviar la importancia de las relaciones públicas con los públicos internos en nuestras empresas.

 

Los públicos

 

Es fundamental reconocer y caracterizar los diferentes tipos de intereses, necesidades y rasgos de cada público potencial de la organización. “La audiencia (públicos) de cada organización varía de acuerdo con la naturaleza de gobierno de la organización” (3). Es recomendable identificarlos, plantearlos y tenerlos presentes en los diferentes planes que tiene una empresa. Partiendo de las áreas de comunicaciones corporativas y relaciones públicas, pasando por las de gestión humana, producción, financieras, calidad y mercadeo, hasta estructurar planes de relaciones públicas internas acordes con las necesidades encontradas. La interacción entre las áreas, el intercambio laboral y cultural entre las personas y el trabajo en equipo: son procesos humanos y sociales, que van más allá de las relaciones laborales y los procesos meramente administrativos y requieren establecer y guiar su forma y fondo relacional.

 

No es igual un público interno que se dedique a las ventas externas, que un grupo de contabilidad que pasa su tiempo realizando cuentas en su computador en la sede de la empresa. “Estas particularidades ordenan a los grupos en públicos de diferente tipo, de acuerdo con el interés de la organización. Este orden puede ser de acuerdo a los intereses profesionales y ocupacionales demográficos, culturales, sociales, políticos, económicos, religiosos, científicos” (4). Todos son públicos con macroobjetivos empresariales iguales, pero con objetivos específicos disímiles (personales y profesionales). Cada grupo tiene una caracterización diferente y debe abordárseles reconociendo ese atributo.    

 

Cada público interno tiene necesidades de comunicación y de interacción que está alineada a sus expectativas, intereses y posición en la empresa. Tienen valores relacionales diferentes.

 

 

 

Hay que seguir unos pasos básicos para reconocer los públicos internos de la organización y diseñar un plan de este tipo. Primero se debe formular y aplicar una investigación muy juiciosa sobre la estructura organizacional, la composición de las áreas, los grupos, la cultura organizacional, los códigos, los lenguajes, los tipos de liderazgo, las características sociales, las exigencias mismas del trabajo y de las profesiones, el clima laboral, el entorno y mercado y la historia corporativa. Para ello se deben aplicar algunas herramientas investigativas acordes a la información que se va a levantar.

 

Seguido, basado en los resultados obtenidos,  se deben establecer claramente los intereses, las necesidades y las características sociales, para segmentar cada público. No necesariamente hay un público por área, pues no es igual el grupo de venta institucional, al de servicio posventa; o el de contabilidad que el de entorno económico. Para efectos prácticos y didácticos se debe establecer un mapa real con los diferentes públicos, reconociendo las características de cada uno y sus necesidades relacionales y de comunicaciones (Ver cuadro 2).

 

 

 

 

Las relaciones públicas, están más enfocadas a las acciones y a la coherencia de estas con las promesas comunicadas y la interacción entre los actores. Por ello, lo recomendable es que se conforme una estrategia global de comunicaciones y relaciones públicas internas. La comunicación es acción y esta a su vez es comunicación. Premisa del maestro Joan Costa que a menudo suele olvidarse entre los escritorios y los pasillos corporativos. Para Costa, la acción y la imagen pública viaja en dos vehículos: el actuar y el comunicar. La perspectiva del público es privilegiada, pues es en ella donde se materializa y se interpreta nuestra imagen. También es el lugar donde se captan las contradicciones e incoherencias, donde se pierden los niveles de confianza y donde se perjudican, en gran medida, nuestras relaciones (6).

 

Para la formulación del plan y sus estrategias hay que homogenizar grupos relacionales para ubicar sus ejes temáticos y niveles de interacción. También, si lo amerita, se debe priorizar las temáticas y las necesidades de segmento para obtener resultados concretos e impactantes.

 

Cada estrategia y táctica hay que ejecutarlas con minuciosidad, involucrando a los líderes organizacionales y a los voceros. Así mismo la gerencia debe protagonizar estas acciones. Las formas son variadas y pueden ser similares a las acciones tradicionales de relaciones públicas, pero entendamos que lo interno es más cercano, con más confianza, más informal y ojalá, más amigable. Es indispensable tener en cuenta las agendas por áreas, los cronogramas corporativos, los niveles informativos, las actividades lúdicas, la inclusión y la participación dentro y entre las áreas. Cada público es importante.

 

Los planes deben perfeccionarse en su marcha, pero al finalizar el ciclo hay que ejecutar las respectivas auditorías y consolidar unos indicadores. Esto nos emitirá información importante para ajustar, cambiar, fortalecer y continuar cada plan. Se debe evaluar el presupuesto y ajustarlo. Los resultados cuantitativos nos ayudarán a dimensionar y visibilizar el plan, pero el balance cualitativo será nuestro principal insumo para sacar las conclusiones y actuar nuevamente dándole continuidad a este programa.

 

Un caso muy exitoso ha sido el de la cervecera británica Whitbread, ganadora de la distinción del Instituto de relaciones Públicas en la década del 80. Mediante estrategias internas de comunicación y relaciones públicas, lograron resultados muy positivos para afrontar los cambios drásticos que le demandaba su mercado y su entrono económico desfavorable (6). Es su momento, lo que se consideró como comunicación, también era un programa que consolidaba las relaciones dentro de la fábrica (Gerentes, jefes, supervisores, obreros). Así mismo impartía educación laboral y empresarial, para que todos los eslabones de la cadena entendieran su papel y los riesgos del marcado y la exigencia que le demandaba a la factoría. Todo el programa partió desde la investigación.

 

Y es que este tema no es nada nuevo, ha sido una necesidad implícita que nació con la industrialización, pero que hemos obviado a la hora de ejecutar planes de comunicación, relaciones públicas, mercadeo, incluyendo los gerenciales, administrativos y de negocio.

 

Conclusiones

 

La identidad de la empresa viaja por los caminos de las relaciones internas y se extienden hacia el exterior. Cada nivel de relación trasmite mensajes y experiencias que suman a la hora de definir la imagen corporativa de cada empresa y su identidad. Estas percepciones no sólo se anidan fuera de la empresa, por el contrario tienen mayor incidencia dentro de la comunidad interna.

 

Así mismo, las calidades de las relaciones dejan una huella muy fuerte en la identidad corporativa y en la mente de cada funcionario; las relaciones públicas internas afectan todos y cada uno de los empleados e influyen determinadamente en las percepciones que se tienen de una organización. Cada empleado cuando está es su círculo familiar, de amigos, profesional, religioso o cualquiera que este sea, se convierte en vocero de la institución. Y esta posición determina hacia muchos objetivos la imagen de la empresa.

 

Pero sin duda, lo más importante es facilitar unos escenarios de relación saludables, acogedores y fecundos para la realización personal y profesional, el entendimiento y satisfacción entre públicos y sobre todo un campo fértil para la productividad.   Unas relaciones internas estratégicas, pertinentes e incluyentes dan fluidez a las dinámicas propias de una compañía y dan un toque trascendentalmente positivo al ambiente de trabajo y a la cotidianidad social y laboral.

 

Cabe recordar que las relaciones públicas no solucionarán aspectos básicos de las relaciones laborales como remuneración salarial, planes de bienestar, seguridad social o instalaciones adecuadas; pero puede llegar a ser una herramienta de mediación interesante. Entre menos condiciones básicas tenga la organización, la identificación de necesidades va arrojar resultados más básicos y por ende los objetivos apuntarán hacia otras metas.

 

Bibliografía

 

1.-Ítalo Pizzolante Negrón. El Poder de la Comunicación Estratégica. AICE. 2003.

 

2.- Karl E. Ettinger. Investigación y Relaciones Públicas. Herrero Hermanos., S.A. México. 1.961.

 

3, 4.- Centro de Investigaciones de la Comunicación Corporativa Organizacional CICCO. Comunicación Empresarial, Plan Estratégico como Herramienta Gerencial. ECOE Ediciones. Universidad de la Sabana. Colombia. 2007.

 

5.- Joan Costa. La Imagen Pública: Una Ingeniería Social. AICE. 2003.

 

6.- Michael Bland – Peter Jackson. Comunicación Interna Eficiente. Legis. Colombia. 1992.

 

 

* Ariel Jiménez Gil. Comunicador Social Periodista (Universidad Autónoma de Occidente, Colombia). Aspirante al título de Especialista en Mercadeo de la Universidad Libre de Colombia –Seccional Cali- y diplomado en Relaciones Públicas y Servicios de Comunicación en Mercadeo. Con una experiencia importante en Relaciones Públicas, Comunicación para la Calidad y Comunicación Interna. Actualmente trabaja para la compañía colombiana Comfenalco Valle y apoya la operación en Colombia de la consultora argentina TyA Consultores. Email: arieljimenez@coomevamail.com.

¿Como comunicar sus acciones de RSE?

Miércoles, Junio 25th, 2008

Reproducimos una nota muy interesante del Boletin del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria, escrita por Alejandro Roca, su Director de Comunicaciones.

SINTONIZANDO EL CANAL REPENSAR   (BOLETÍN Nº 131 – 24/06/2008)

Las grandes empresas están gastando sumas enormes en actividades de Relaciones Públicas. Sin embargo, la evidencia es clara de que fallan a la hora de hacerse comprensibles para sus públicos y, lo que es peor, no llegan siquiera a entender a sus públicos”, señalaba hace algún tiempo el gurú del management empresarial Peter Drucker, fallecido en 2005. Luego añadía: “Para no perder de vista la percepción de los intereses de nuestros stakeholders hay que diseñar canales de comunicación y relacionamiento que permitan a la Dirección de la empresa, antes que nada, comprender a sus públicos”.

La cita viene como anillo al dedo para poner de manifiesto una situación que, salvo escasas excepciones, se repite en una cantidad importante de empresas: el desaprovechamiento de un sinnúmero de canales ya existentes de comunicación con sus públicos de interés que bien utilizados les permitirían no sólo entender mejor a dichos stakeholders, sino primordialmente hacerse asequibles a ellos y poder comunicarles sus acciones, programas y convicciones en materia de Responsabilidad Social Empresaria.

Probablemente el problema radique en una visión acotada de la integralidad de canales y formas que puede tomar la comunicación empresarial en general; y la comunicación de la RSE, en particular. Es que a veces uno tiene la impresión de que las compañías se siguen valiendo de esquemas y estructuras bastante rígidos a la hora de idear formas de vinculación con todos los actores asociados a su gestión cotidiana.

En el imaginario de los directivos, casi por defecto las acciones comunicacionales suelen estar asociadas a dos situaciones: grandes presupuestos y presencia con un aviso en medios masivos de difusión. Sin adentrarnos en el alto impacto que acostumbra tener una comunicación (si es buena) cuando reúne ambas condiciones, sí destacaremos que la cuestión presupuestaria excluye casi automáticamente de la “foto” a las PyMES.

Por consiguiente, en mi opinión todas las empresas –grandes y pequeñas- deben redoblar sus esfuerzos por identificar (entre sus prácticas habituales, y dentro de los costos fijos de operación) oportunidades de comunicar su compromiso en RSE a los diversos stakeholders. Y, muchas veces, este tipo de prácticas demostrará tener mayor eficacia que la más costosa y grandilocuente de las campañas mediáticas.

Les propongo el siguiente ejercicio, para que entiendan de qué estoy hablando. Imaginen que son dueños de un pequeño restaurante (muy activo y comprometido en llevar adelante una gestión social y ambientalmente responsable), pero no disponen más que de unos pocos cientos de pesos para contar lo que hacen a sus clientes, proveedores, empleados, la comunidad en general, etc. ¿Cómo lo harían?

Allí es donde entra en juego la “magia” e “inteligencia” para contar lo que hacemos en RSE, sin incurrir en nuevos gastos: sólo basta con aprovechar costos fijos ya existentes y repensar a fondo algunos procesos.

En el caso del restaurante, cada uno de los siguientes diez elementos podría convertirse en eventual soporte de una comunicación socialmente responsable, entendida en su acepción más amplia:

  • Manteles individuales de papel ubicados debajo de los platos
  • Servilletas
  • Carta o Menú
  • Cartelería y decoración en las paredes
  • Cartelería en los sanitarios
  • Cartelería en cocina
  • Acrílicos sobre las mesas
  • Vestimenta de los mozos
  • Comprobantes de compra y porta facturas
  • Cartones postales o tarjetas

Imagínense sentados a la mesa, abriendo el menú. Visualícense descubriendo en su interior un mensaje donde se indica que éste sido confeccionado por una ONG de jóvenes en situación de riesgo social, quienes reciclan papel y botellas de PET (plástico) para confeccionar una diversidad de productos y generarse con ello un ingreso digno. ¿Acaso este dato no modificaría sustancialmente su percepción del propio menú, pero también del establecimiento que impulsa y apoya este tipo de acciones?

Bajemos un poco la vista. Debajo del plato, un mantel individual de papel invita a reflexionar sobre la importancia del cuidado del agua y brinda consejos útiles para ahorrar este insumo vital al momento de lavarse los dientes, ducharse, o lavar nuestro auto el domingo.

Si bien simples, ambos soportes constituyen en sí mismos acciones comunicacionales, mucho más potentes de lo que las empresas suelen creer. Además, el ejercicio es trasladable a todo el universo empresarial.

Una empresa de transporte podría repensar qué están “comunicando” sus mismos camiones, las lonas o laterales de carga, el portón trasero de los vehículos, los contratos que firman sus proveedores, e incluso sus galpones y depósitos. En cada uno de esos ámbitos hay una oportunidad de contar algo, lista para ser utilizada.

Se trata entonces de agudizar el ingenio, mantener los ojos bien abiertos, repensar los procesos existentes, y sobre todo encontrar formas inteligentes de comunicar lo que hacemos a los numerosos y disímiles públicos de interés de la empresa. Indudablemente habrá que hallar la manera más idónea para llegar a cada uno de ellos, contemplando sus particularidades y exigencias.

Carteles o pancartas, buzones de sugerencias, declaraciones de principios de la compañía, reuniones periódicas con el personal, contratos con proveedores, facturas, eventos y reuniones, boletines internos y externos, sitios web e Intranet, etiquetas y embalajes de los productos, brochures y folletos, avisos publicitarios, ofertas y promociones, regalos empresariales, premios y reconocimientos, los propios productos y servicios de la empresa. TODO comunica.

La oportunidad de comunicar algo, de hacer explícitos nuestros compromisos por construir un mejor mundo para las futuras generaciones, se presenta en cada uno de esos soportes. Tómenla o déjenla.”

Alejandro Roca
Director Área Comunicaciones

IARSE
aroca@iarse.org

Desde la pagina del IARSE, podrán consultar información, suscribirse al boletin y darse de alta como miembros:  www.iarse.org

El desafio de la nueva Web

Miércoles, Junio 11th, 2008

En un mundo signado por la velocidad de cambio, la tecnología marca el ritmo e impone nuevos modos de comunicarse.

En el caso de Internet, los analistas marcan un cambio fundamental, de lo que llamaron Web 1.0 a la Web 2.0.  En la segunda de estas dos “versiones” de la red mundial, la forma de conectarse pasa de una relación “personas a documentos” a personas que se conectan entre si, crecen exponencialmente las redes sociales, y los usuarios colaboran y comparten información de diferentes maneras.

Los expertos señalan que el próximo paso en la evolución, o la llamada Web  3.0, estará definido por nuevos estándares y mecanismos de búsqueda más inteligentes, que permitan enriquecer la experiencia de los usuarios, brindándole resultados más exactos con menor esfuerzo.

Es indudable que la presencia en la Web es muy importante, pero su evolución nos exige una mirada estratégica, para ofrecer a los usuarios algo más que datos aislados.  En las pequeñas y medianas empresas, un sitio pensado desde los usuarios, puede ser una herramienta fundamental de comunicación, colaborando en la construcción de marca, la generación de nuevos clientes y la fidelización de los existentes, con costos accesibles y gran dinamismo.