Cerrar el círculo
Martes, Enero 13th, 2009Sugerencias interesantes llenándose de polvo en el buzón
Promociones que vencieron hace 6 meses y siguen en la página Web
Teléfonos de Atención al Cliente que nadie contesta
Carteles indicadores desactualizados que nos hacen dar vueltas inútilmente.
Todos hemos tenido alguna experiencia de este tipo, en nuestra interacción con distintas empresas e instituciones y sabemos que su efecto es decididamente negativo.
Cuando abrimos un canal de comunicación, debemos estar preparados para sostenerlo en el tiempo, dándole continuidad, actualización y también respondiendo a las nuevas demandas que genere.
Es por eso que estas fallas tal vez tengan que ver con una asignación de recursos o responsabilidades ineficiente, pero también se relacionan con un concepto lineal de la comunicación.
Si pensamos nuestros mensajes de cualquier tipo, como vectores que parten desde nosotros en una dirección determinada, entonces la comunicación pierde su carácter de proceso y su mayor riqueza: la retroalimentación.
Con esto decimos que un buzón de sugerencias, interno o externo, nos puede proveer de una gran variedad de miradas sobre nuestra organización, permitiéndonos detectar distintas oportunidades de mejora. Pero si nunca implementamos o tomamos en cuenta de alguna manera las sugerencias realizadas, los públicos percibirán que no valoramos su esfuerzo y simplemente dejarán de participar.
Un E-Mail de contacto, publicado en nuestra página Web, que no funciona o que nadie contesta, no solo nos hará perder posibles clientes, sino que generará incertidumbre y dudas sobre nuestra continuidad y eficiencia.
Tomando en cuenta estos factores, debemos estudiar cuidadosamente nuestras acciones de comunicación y no iniciar algo que no podemos sostener en el tiempo.
Puede sonar radical, pero si no estamos en condiciones de mantener un sitio Web actualizado, no deberíamos tenerlo y es preferible no tener un número de reclamos, antes que publicar un teléfono que nadie atiende, ofuscando mas todavía a nuestros clientes.
Esto no quiere decir que debemos contar con un ejército de personas, sólo para mantener los canales de comunicación en funcionamiento. Simplemente nos hace pensar la comunicación de manera estratégica, partiendo de una visión realista para coordinar acciones y medios hacia un fin común, aprovechando al máximo los recursos disponibles.
De esta manera, cuando debemos elegir entre diferentes alternativas, será de gran ayuda pensar en el retorno de información, la capacidad de respuesta, frecuencia de actualización, etc., como parámetros para tomar decisiones.
Será mucho mas provechosa para nosotros y nuestros públicos, aquella comunicación que se pueda gestionar apropiadamente, cerrando el circulo que nos vincula con los públicos y nos permite ofrecerles lo que verdaderamente necesitan.