La organización transparente
Lunes, Febrero 16th, 2009Los analistas señalan que la opacidad en los negocios está desapareciendo y que las decisiones de los consumidores cada día están más influenciadas por esa transparencia. Esto significa que hoy los compradores disponen de una enorme cantidad de información, accesible casi en tiempo real, acerca de las organizaciones. Y no solo sobre sus productos y servicios, sino también relacionadas con sus actuaciones, sus políticas, la forma en que gestionan sus recursos humanos y materiales, sus vinculaciones con otras organizaciones y hasta su situación financiera.
Sin lugar a dudas, la capacidad de los públicos de acceder a la información fue creciendo a la par del desarrollo de Internet, pero se modifico radicalmente a partir de la aparición de lo que se conoce como Web 2.0. Esta etapa, marca el salto hacia una comunicación de usuario a usuario, que permite compartir las experiencias y opiniones sobre diversos temas a través de la Internet.
La conexión entre usuarios, a través de comunidades y portales, permite un movimiento inusualmente veloz de datos, alimentado por los diferentes medios electrónicos, como teléfonos móviles, cámaras digitales, etc., que permiten captar y transmitir información. Esta dinámica genera la exposición de áreas y aspectos de las empresas que antes permanecían ocultos o controlados desde el interior y obliga a las mismas a moverse competitivamente dentro de los estándares de calidad, de responsabilidad social y respeto al medioambiente, entre otros.
Pero principalmente impone un manejo estratégico de la información y los flujos de comunicación desde la organización.
A manera de ejemplo, los viajeros de hoy no solo buscan datos sobre posibles destinos y alojamiento en los sitios oficiales, sino que ingresan a páginas donde las personas relatan sus experiencias y califican a los hoteles, localidades y restoranes que han visitado. En el caso de una contradicción entre lo que un establecimiento dice de si mismo y lo que comenta un cliente, lo más probable es la opinión de este último sea la que defina la compra.
Imaginemos por un instante el impacto que este “boca a boca” magnificado puede tener en potenciales clientes, inversores, accionistas, proveedores, asociados, etc. y resultará claro que hoy es imposible mantenerse en silencio.
En primer lugar, debemos ser nosotros quienes ofrezcamos a nuestros públicos, internos y externos, la información que necesitan, ya que, si no lo hacemos, alguien más estará dispuesto a brindarla y no siempre con buenas intenciones.
Esta información debe ser veraz y coherente, procurando que las distintas áreas o sectores participen de un discurso común y asignando con claridad los roles de voceros.
Pero además es necesario revisar en forma permanente lo que se dice de nosotros, de nuestro sector o de nuestros productos, para poder responder adecuadamente, minimizando los posibles impactos negativos y aprovechando las opiniones y comentarios para conocer mejor a nuestros públicos.